Acerca de la Cátedra

Las Universidades son instituciones de carácter multidisciplinario; sus facultades y escuelas ofrecen un espacio definido albergando todas o casi todas las disciplinas; sin embargo,  contrasta con esta pluralidad la pobre o inexistente relación o interacción entre éstas  y la escasa y vertical relación que en general se establece con la comunidad.

Entendiendo que la Universidad, como institución formadora de profesionales y ciudadanos, debe crear un ámbito  de amplitud y  diversidad científica, de debate y formación integral de sus estudiantes y de los diferentes actores sociales, buscamos revertir la situación de divorcio arriba mencionada a partir de la implementación de estrategias que recreen tejidos sociales donde prime la solidaridad y la resolución horizontal de los conflictos.

Frente al diagnóstico de inseguridad alimentaria que presenta la Argentina en general, y Mar del Plata en particular[1] sostenemos que la Universidad tiene un rol indelegable, tanto en la formación de profesionales comprometidos en la búsqueda de alternativas de desarrollo local, así como en la articulación con las necesidades y demandas de la comunidad. La educación en un ámbito en el cual pueden desarrollarse estas estrategias, abordando la temática de la soberanía alimentaria como un eje que atraviesa los distintos contenidos de la curricular universitaria.

Pensamos a la soberanía alimentaria como el derecho de los pueblos a definir sus propias políticas y estrategias de producción, distribución y consumo de alimento, que garantice una  alimentación  cultural y nutricionalmente apropiada y suficiente para toda la población. Por esto se ve la necesidad de fortalecer un espacio  interdisciplinario y comunitario que de respuestas a la complejidad de los problemas, aportando al fortalecimiento de  diferentes experiencias mediante la reflexión crítica, el debate sobre la realidad, la construcción grupal y la inclusión de la capacitación técnica con el fin de proporcionar los instrumentos capaces de iniciar y/ o desarrollar acciones vinculadas con las temáticas planteadas.

Según la Declaración final  del Foro Mundial sobre Soberanía Alimentaria[2] esta se define como:

1. La soberanía alimentaria es la vía para erradicar el hambre y la mal nutrición y garantizar la seguridad alimentaria duradera y sustentable para todos los pueblos. Entendemos por soberanía alimentaria el derecho de los pueblos a definir sus propias políticas y estrategias sustentables de producción, distribución y consumo de alimentos que garanticen el derecho a la alimentación para toda la población, con base en la pequeña y mediana producción, respetando sus propias culturas y la diversidad de los modos campesinos, pesqueros e indígenas de producción agropecuaria, de comercialización y de gestión de los espacios rurales, en los cuales la mujer desempeña un papel fundamental.

   2. La soberanía alimentaria favorece la soberanía económica, política y cultural de los pueblos.

   3. La soberanía alimentaria de los pueblos reconoce una agricultura con campesinos, indígenas y comunidades pesqueras, vinculada al territorio; prioritariamente orientada a la satisfacción de las necesidades de los mercados locales y nacionales; una agricultura que tome como preocupación central al ser humano; que preserve, valore y fomente la multifuncionalidad de los modos campesinos e indígenas de producción y gestión del territorio rural. Asimismo, la soberanía alimentaria supone el reconocimiento y valorización de las ventajas económicas, sociales, ambientales y culturales para los países de la agricultura en pequeña escala, de las agriculturas familiares, de las agriculturas campesinas e indígenas.

 

   4. Nos pronunciamos por el reconocimiento de los derechos, autonomía y cultura de los pueblos indígenas de todos los países como condición ineludible para combatir el hambre y la malnutrición y alcanzar el derecho a la alimentación para su población. La soberanía alimentaria implica el reconocimiento a la multietnicidad de las naciones y el reconocimiento y valorización de las identidades de los pueblos originarios. Esto implica, además, el reconocimiento al control autónomo de sus territorios, recursos naturales, sistemas de producción y gestión del espacio rural, semillas, conocimientos y formas organizativas. En este sentido, apoyamos las luchas de todos los pueblos indígenas y negros del mundo y nos pronunciamos por el respeto irrestricto a sus derechos.

5. La soberanía alimentaria implica, además, la garantía al acceso a una alimentación sana y suficiente para todas las personas, principalmente para los sectores más vulnerables, como obligación ineludible de los Estados Nacionales y el ejercicio pleno de derechos de la ciudadanía. El acceso a la alimentación  no debe ser considerada como una compensación asistencialista de los gobiernos o una caridad de entidades públicas o privadas, nacionales o internacionales.”

    La Cátedra de Soberanía Alimentaria buscará ofrecer un espacio para construir y desarrollar las habilidades y conceptos mencionados.

La finalidad de esta nueva propuesta educativa, es que los diversos actores sociales, partiendo del conocimiento de su realidad inmediata y mediante el análisis crítico, promuevan cambios de actitud y conductas que les permita impulsar su propia responsabilidad y participación de manera diferente. Asimismo, mediante el abordaje de la soberanía alimentaria desde la Universidad, se apunta a la construcción de un modelo pedagógico emancipatorio direccionado por valores de solidaridad, cooperación y la consideración ética de la importancia de participar y de comprometerse.

Esta mirada puede permitir una alternativa  de vinculación genuina y sólida entre la universidad y el resto de la comunidad, promovida o asentada en la apropiación y construcción de conocimiento en forma conjunta, que tienda a una gestión compartida.

Las consideraciones expuestas determinan la necesidad de brindar a los estudiantes de grado y a los profesionales, nuevos conocimientos, los que no son abordados por la formación de grado ni de posgrado en nuestra Casa, que van más allá del área de estudio y que tienen  que ver con otros campos como la gestión, la docencia, la comunicación, el trabajo interdisciplinario, y la articulación tanto de ideas como de actores para la concreción de los objetivos propuestos.

Este tipo de formación implica  promover estrategias de conocimientos abiertas a la hibridación de las ciencias y la tecnología moderna con los saberes populares y locales, en una política de la interculturalidad y el diálogo de saberes (Gibbons, 1977; Ruiz Olabuénaga, 1996). Conlleva un proceso de reapropiación y construcción social del conocimiento, y la orientación de los esfuerzos científicos hacia la solución de los problemas más acuciantes de la humanidad. Esta formación promueve un proceso reflexivo que implica el reconocimiento y la protección de los saberes tradicionales que fundan formas diversas de convivencia entre cultura y naturaleza a través de la participación social, capacitando a diferentes sectores sociales, fortaleciendo las acciones ciudadanas y los programas de desarrollo local y comunitario. (Leff, 2000).

En este sentido, cabe destacar que tradicionalmente las Facultades de corte cientificista  (Ciencias Exactas Naturales, Agronomía, Ingenierías, etc.) se han distinguido por ofrecer a sus estudiantes una formación básicamente orientada al crecimiento en la investigación. Sin embargo, muchos egresados de la universidad se han desempeñado y desempeñan actualmente en ámbitos de ejercicio profesional ligados a la gestión de recursos naturales e intervención en procesos productivos de distinto alcance, como así también la gestión de recursos vinculados a planes sociales y administración de la salud.

Con la finalidad general de ofrecer un espacio formativo que provea de herramientas sistemáticas sobre la temática propuesta y que supere la formación individual y extra facultad que se está dando actualmente, se elaboró el siguiente proyecto.

[1] El Programa de Auto producción de Alimentos, desarrollado por la Unidad Integrada Facultad de Ciencias Agrarias, INTA, Balcarce, da pruebas tangibles de ello.

[2] La Habana, Cuba, 7 de septiembre de 2001, Foro Mundial Soberanía Alimentaria

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